¿Quién soy?

Nací hace unos cuantos años en Valencia Venezuela, una ciudad industrial ubicada en la región central.  El invierno es de lluvia ¡me encanta el olor a tierra mojada!, el verde de las montañas, la variedad de frutas, y el calor de las buenas personas. 

Hace mucho calor todo el año, salvo en diciembre que suele refrescar un poco por las noches… «Llego la brisa decembrina» decía mi abuela. Mi padre,  se levantaba sobre las 4.30 de la mañana, hacia café todos los días religiosamente, café «colao»  ¡Adoro el olor a café!  Y es que mi padre hacia, ¡el mejor café colao del mundo!.

Vivía en una casa con patio, un gran árbol de mango hacia sombra a la casa, de niña tengo gratos recuerdos, me encantaban los juegos de chicos, era competitiva, aun si me retas igual saco esa vena oculta.

Mi abuela materna  «Doña Amelia» vivia en el campo, muy cerca de la ciudad, las distancias son cortas en Valencia. Solía escaparme de mis clases del instituto para ir a la casa de mi abuela, allí, cuando ella estaba sola, se respiraba paz, silencio, verde, un gran terreno de plantas de naranjas y su gran casa. Una casa donde nos reuníamos en vacaciones hasta 20 primos… ¡Que gozada! hacíamos equipos de béisbol, voleibol, y pare de contar… En aquella época recuerdo que uno de mis primos se llevo una bicicleta, nos la rifábamos para ir al pueblo y dar vueltas en ella. ¡Que recuerdos! Mi abuelo solía contarnos historias de fantasmas en la noche, para asustarnos. ¡Y vaya si nos asustábamos!

Era muy joven cuando trabajé como Trabajador Social en el área de Ayuda Juvenil, para el Instituto Nacional del Menor, quería cambiar el mundo, trabajaba con los niños de la calle, y organizábamos actividades para evitar la deserción estudiantil. Visitar cada casa de los barrios más pobres de mi ciudad, me permitió desde muy joven ver la realidad del mundo. 

La primera pérdida de un ser querido, mi bisabuela materna, sucedió cuando era muy pequeña, pero recuerdo a mi abuela enseñándome en sus piernas a rezar el rosario. Y como la vida es así, cuando tenía unos 16 años perdí a mi tía Ana,  muy amada por todos. Era jovial, bella, elegante, y siempre se inventaba juegos con los sobrinos. Fue una pérdida muy importante. Mi madre tenía 9 hermanos, y cada uno tenía entre 3 y 5 hijos, así que eramos muchos en la familia, seguimos siéndolo, ahora se han sumado los hijos de los primos, y algunos primos ya son abuelos, así que la familia continua creciendo.

La muertes de mi tía, de mis abuelos, algunos primos que fallecieron pronto, nos acerco a todos a la muerte, así que estar vivo era una bendición, pero la muerte era una opción. Cuando falleció mi padre, tenía 65 años (muy joven) nos trasladamos a España, invitados por mi hermana Ivonne que ya estaba radicada aquí, buscando algo distinto.

Recuerdo que llegamos de noche a Madrid, ya yo había venido un par de veces a este hermoso país, me encantaba y me sigue deslumbrando su arquitectura, sus calles, el orden, su comida, su gente… adaptar mi español venezolano meloso al español de España me costo al principio, pero como ya dije, usted reteme que yo lo consigo.

Sin buscarlo, comencé a meterme con el desarrollo del trabajo de mi hermana, y me convertí en su representante artístico. Estudie contratos, documentos, negociaciones… Recién llegada del otro lado del mundo, desde el desconocimiento, pero con entusiasmo comencé mi andadura emprendedora con productoras de televisión, casting, contratos, y negociaciones. Un mundo totalmente nuevo se abría para mí y lo aproveché. Me costó lo mio, pero conseguí abrirme paso en un mundo totalmente masculino en esa época.

Desde el año 1999, sentí la necesidad de incursionar en el campo del desarrollo personal. El gusanillo de hacer algo con lo cual recuperar un camino de auto-ayuda, comienza a despertar. Mi búsqueda se inicia con la lectura de grandes maestros Wayne Dyer,  Eckhart Tolle,  James Redfield,  Bruce Lipton, Deppak Chopra, entre  muchos…

Me inicié en el proceso para la lectura de Registros Akáshicos, y realicé cursos, talleres como Iniciación al Reiki, Yoga, Toque Zen, Efecto Sombra, Descubriendo tus sueños, Tantra, Trabajo con Ángeles, Activación del OR-IS-RA, Un curso de Milagros entre otros, todo esto paralelo a  estar metida de lleno con artistas nacionales e internacionales y productoras de televisión. 

Leía, estudiaba y lo ponía en práctica, un trabajo de hormiguita.

Mi madre fallece en el año 2000, mi esposo en el 2012 y mi hermano en el 2016… En muy poco tiempo pierdo a gente muy querida e importante para mi, así que para salir del letargo de la pérdida, entré de lleno a estudiar y a formalizar lo ya aprendido, una amiga cercana me recomienda el Centro de Investigación y Valores CIVSEM (perteneciente a la Fundación Tomás Pascual y Pilar Gómez Cuétara).

Hice primero el curso DPOP (Desarrollo Personal y Orientación Profesional), lo cual me resulta una experiencia vivencial y de un aprendizaje maravilloso. Al finalizar comienzo a estudiar Coaching Ontológico en la misma escuela, posteriormente Programación Neurolingüística e Inteligencia Emocional, con la Psicologa y Coach Estela Peréz Pelaez. Ninguna técnica me resulta nueva, pero consigo encajar todo lo leído en una estructura que me fascina. Comienzo a poner paz a un camino de pérdidas importantes.

Hoy en día, realizo sesiones de Coaching grupal, Individual (presencial, online) y de empresa. Hago lectura de Registros Akáshicos  y utilizo los Playmobil como herramienta en el orden amoroso de nuestro camino.

Realizo un trabajo integral con la mente, el cuerpo, las emociones y el alma.

Cada preparación es una apertura al aprendizaje de la vida, y un paso más a la reconciliación conmigo misma, pero también una retroalimentación en cada sesión que realizo, y en cada taller que imparto.

Este es mi camino, porque está lleno de amor, y mi recompensa se encuentra en la mirada de las personas con las que trabajo, en el agradecimiento, y en el camino que he emprendido y en el cual sigo aprendiendo cada día.

Entra y navega en mi mundo. Un mundo del cual he hecho mi forma de vida,  y que deseo compartir contigo.

¡Gracias!

Clairet

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