«El Poder del Compromiso: Cómo tomar decisiones definitivas para transformar tu vida»

¿A qué nos comprometemos?

Permíteme definir con mayor claridad lo que implica el compromiso. El compromiso verdadero es una decisión consciente que tomamos y mantenemos, independientemente de los resultados. Las acciones que elegimos están en armonía con nuestra intención, es decir, no asumimos compromisos que no tengan un significado profundo para nosotros.

Podemos comprometernos a no hacer algo específico o a ser de una determinada manera. Con cada compromiso, elegimos actuar o renunciar a ciertas cosas. Pero veamos algunas características esenciales del compromiso para tener una comprensión más profunda:

  1. El compromiso no se puede medir. Es un estado del Ser, o una forma de Ser que deseamos crear en nuestra vida. Por ejemplo, «me comprometo a disfrutar más de mí mismo y preocuparme menos por lo que tengo que hacer». Mientras no estemos comprometidos, surgirán dudas.
  2. Es, en el momento en que asumimos un compromiso de manera definitiva, que comenzamos a tomar acciones basadas en ese compromiso adquirido.
  3. El compromiso es diferente a una meta. Las metas son específicas, y tienen un momento en el tiempo en el que se supone que se alcanzarán.
  4. Los compromisos que nos proponemos y cumplimos ayudan a elevar nuestro nivel de confianza en nosotros mismos. Nos hacen crecer y sentirnos satisfechos.
  5. El compromiso que adquirimos con nosotros mismos para alcanzar un objetivo implica negociación y honestidad con la única persona capaz de deshacerlo… tú.

¿Qué podemos hacer para identificar los compromisos que hemos adquirido?

1.- Evalúa los compromisos que tienes contigo mismo. Aquellos que has cumplido y aquellos que no. Felicítate por cada vez que te has comprometido contigo mismo para cumplir algo en beneficio propio.

2.- Haz una lista de lo que te ha dado fuerza para seguir adelante. Este autoexamen te permitirá identificar tus debilidades y fortalezas. Reconocerlas es el primer paso para poder cambiar, mantener o modificar los compromisos que te has hecho a ti mismo. Por ejemplo, si te has comprometido a levantarte a una hora determinada, pero en este momento no tiene sentido para ti, detente una vez al mes y evalúa cómo te ha ido en todos los aspectos de tu vida.

3.- Presta atención a los compromisos que has adquirido con otros. Observa, que es eso que ya no deseas mantener. Puede ser que sientas que te impusieron esos compromisos o que los asumiste sin pensar. En este caso, reflexiona sobre tus respuestas. Ten en cuenta que fuiste tú quien decidió decir sí o no, o quien eligió no responder, pero aun así asumió el compromiso. Una vez que tengas claridad al respecto, renegocia con las personas involucradas o contigo mismo. Establece nuevos compromisos o renegocia los actuales.

Algunos puntos a tener en cuenta cuando deseamos renegociar, los compromisos adquiridos, son:

1.- Evitar enfrentamientos no significa que debas quedarte callado/a.

2.- El silencio puede generar interpretaciones equivocadas tanto en ti como en los demás.

3.- Podemos entrar en estado de la resignación. Como no puedo decir no, ni me atrevo a renegociar, me resigno y sigo en la misma situación.

4.- Es muy importante ser honesto(a) contigo, no se trata de no querer cumplir los compromisos, presta atención a las consecuencias para ti y los que te rodean.

Estas acciones te permiten evaluar en qué situación te encuentras en estos momentos, que dejar atrás, o que modificar, es así como comienzas a Hacerte Cargo de conocerte mejor.

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