¡Déjame sentirme mal!

   Todos de alguna manera somos vulnerables en alguna faceta de nuestra vida. Pero la gran mayoría de las personas lo percibe tal cual lo define la Real Academia Española(RAE):

Vulnerable-

Que, con mayor riesgo que el común, es susceptible de ser herido o lesionado física o moralmente.

   Viene a ser como una característica de debilidad, y por supuesto no queremos ser percibidos como tal.

   Así como la vulnerabilidad, la emoción de la tristeza tampoco esta bien vista. Es importante estar felices, disimular que estamos bien y no mostrarnos cuando nos invaden las emociones que tienden a ser incomodas para quienes nos rodean.

   La buena noticia es, que somos seres humanos afectados por lo que hemos aprendido, nos han enseñado, visto o vivido en nuestra vida y lo hemos convertido en una creencia…

Definamos creencia como aquella idea sobre algo, que la hemos hecho real para nosotros.

   Como seres humanos que somos,  es importante reconocer en qué lugar, o en qué circunstancia de nuestra vida somos vulnerables, para así, convertirla en nuestra fortaleza.

A veces deseamos gritar: «Déjame sentir mal»

    Y es que en este momento que estamos transitando, no esta fácil sentirse bien, y claro que deseamos salir de este laberinto, pero necesitamos sentirnos mal, sentirnos bien, por eso somos humanos.

En este movimiento del Coronavirus que nos ha generado un terremoto de emociones. Te cuento como lo he vivido, por si te sirve o te sientes identificada(o):

    Muchos de ustedes me han dicho que hiciera vídeos diarios para ayudar a sostener este proceso que estamos viviendo. Tuve la tentación de hacerlo. Pero me di cuenta de que estaba forzando mi cuerpo a hacer algo que no sentía. Entonces me pregunté… ¿Dónde está mi límite?

    Todos los días me decía “hoy si lo hago”, y veía como muchos profesionales hablaban de cómo manejar el miedo. Que hacer, ¡¡cómo hacerlo… Bien por ellos!!

    Yo decidí no hacer nada y vivir lo que estaba viviendo. Han pasado 30 días… Y me he dado cuenta de cómo ha reaccionado mi cuerpo mis pensamientos y mis emociones.

  Mi diálogo interno me decía ¡vamos Clairet que tú puedes, manejas muchas herramientas!

   Me despertaba en la madrugada y decía, puedo hablar de esto o de aquello… pero al levantarme sentía desgano, cansancio, ganas inmensas de dormir siesta (no suelo dormir salvo que esté enferma o un domingo) Mi cuerpo no me respondía, pero sentía que necesitaba estar sola, acurrucada en mi cama. Días más tarde me di cuenta de que es la misma forma como manejo mis pérdidas. Esto te lo digo porque puede tener muchas variables o ni siquiera parecerse a lo que tú estás pasado. O quizás lo pases por fases distintas o similares.

   He perdido mucha gente importante en mi camino, cercana, amada… Y mi luto pasa por apartarme y querer estar sola, el mundo me pesa, y mucho…

¿Qué estaba perdiendo?    

¿Qué estábamos perdiendo? Estábamos perdiendo  nuestra cotidianidad, la libertad de poder movernos, nuestra forma de respirar, perdimos nuestra forma de compartir, nuestra  seguridad, la seguridad de los que amamos, perdíamos la certidumbre económica, muchos perdimos la  salud, lo profesional… Da igual, aunque muchos de nuestros pensamientos no se sustentaban en una realidad, nuestra mente nos llevaba ahí una y otra vez…  un halo de tristeza nos invadió por momentos…

  En mi caso, mi cuerpo lo acompañaba…. Primera semana en cama (después de haber resuelto lo que tenía que resolver según mi criterio) caí con un tirón agudo en el trapecio izquierdo. Siete días. Para después pasar siete días más desganada. Cansada. Sin querer hacer nada. Aunque a pesar de ello hacia y mucho así que me sentía más cansada aún.

   Ahora, que me he dejado estar, después de decidir sentir lo que sentía, se han espaciado los lapsus de esta sensación desagradable. No es que no lo sienta. Pero me dura mucho menos y puedo salir más rápido de ello. Entrar y salir de la emoción.

      La pregunta es ¿Es normal sentirse así? ¡Claro que sí!

   Estamos ante una situación que no conocíamos. Hemos activado nuestra supervivencia después de vivir en la comodidad de creer que la vida es eterna (vale creo que somos materia y espíritu y en la reencarnación, los religiosos dirán que si eterna etc.) No es eso de lo que hablo, hablo de que la muerte se ha puesto delante de nuestras narices y nos ha dicho: ¿Sabes que estoy aquí verdad? Y nos ha entrado el pánico, que se convirtió en miedo y que ruego a Dios que ya se haya convertido para ti también en precaución.

¿Qué podemos hacer?   

Entonces, con esto te digo… Hace mucho grabé un video que llamé “Elige como sentirte” …Porque sí que es verdad, que es lo único que podemos elegir. Pero ahora aclaro, elige como sentirte, después de sentir lo que sientes. Porque es la única forma de que esto lo puedas manejar mejor. Aceptar que somos vulnerables ante esta situación, darnos el permiso para estar tristes, reconocer-nos, y aceptarnos, para después poder salir. La vida está sucediendo HOY, estés donde estés, hagas lo que hagas es HOY, es lo que hay.

  Respira profundo y siente esa presión en el pecho, esas ganas de respirar y no poder, ese cansancio de no poder, ni querer levantarte, esas ganas de no hablar con nadie….

Te comparto mi reflexión porque es lo único que en este momento puedo brindarte. De nada sirve tener herramientas para manejar tus emociones, si antes no tomas la decisión de sentir…

Te acompaño en este proceso brindándote algunas sugerencias.

  • No veas noticias a diario. Ni ahora y ni después. Mantente informado, pero no embarrado…
  • Respira y siente que está diciendo tu cuerpo.
  • Come menos cantidad de comida y más sano, esto hará tu cuerpo más liviano y con más energía.
  • No trates de no sentirte » así” solo siente, por muy desagradable que sea te prometo que sales más rápido dejándote estar, aceptando lo que sientes, que resistiéndose a sentir.
  • No te engañes, sí que está ocurriendo, sí que está muriendo gente y sí que te puede tocar a ti, pero lo único que puedes hacer es cumplir las normas establecidas y cuidarte.
  • Descansa. Sin hacer nada. Lee un libro y si eso te apetece o solo descansa. Juega un video juego.
  • Este no es el momento para tomar grandes decisiones.
  • Una vez que salgas de estas etapas de negación, de rechazo, y entres en la etapa de la rendición. Siente.... Falta poco para que salgas de allí renacido y con más fuerza.

¡Y por favor… Cuídate!

Espero que mis palabras puedan brindarte un poco de serenidad.

Clairet Reyes